Un día Carl se apercibió de la velocidad con que le leía un cuento a su hijo, saltándose páginas, porque quería revisar su correo en el ordenador y hacer mil cosas más. Se asustó. Y se interesó por el movimiento Slow (Lento). Su libro Elogio de la lentitud, traducido a 15 idiomas, explica los beneficios de la desaceleración.

Una entrevista....

-¿Qué hacemos? ¿Tiramos el reloj a la basura?
--Reemplazar el culto a la velocidad por el culto a la lentitud sería un error. Propongo dedicar a las cosas el tiempo que merecen. Desacelerar.
--Una medida de urgencia.
--Apagar el televisor --el europeo medio pasa unas cuatro horas diarias frente al aparato--, coger un papel y un lápiz, confeccionar una lista de actividades diarias y empezar a tachar las prescindibles. Tememos a la inactividad. Buscamos atajos. Colocamos la cantidad antes que la calidad. Y el movimiento Slow antepone la calidad a la cantidad.
--¿Usted ha echado el freno?
--¡Ya lo creo! Y tengo mucha más energía. Me siento más conectado con todo. Disfruto más. Hay que saborear la vida, no sobrevivirla. La revolución del concepto del tiempo es una nueva revolución cultural.
-¿Qué dice el movimiento Slow?
--La idea es sencilla: buscar el ritmo adecuado para cada cosa.
--¿Así de simple?
--Sí. Hasta ahora sentíamos en las entrañas que algo iba mal, pero seguíamos acelerando por miedo o inercia. Aunque cada vez hay más gente que reaprende a cambiar de marchas. Y, cuando lo hace, ve que la vida no desaparece, sino que se relaciona, come, trabaja y practica sexo mejor.
-Vayamos por partes. ¿Cómo es una ciudad lenta?
--La ideal es una ciudad de menos de 50.000 habitantes que busca el ritmo humano: aumenta las zonas peatonales, instala bancos, planta árboles y setos. Hay un protocolo de 55 puntos, pero la idea central es que debe respetar los diversos ritmos de los ciudadanos.
--¿Y la comida lenta?
--¿Sabía que un almuerzo en un fast food se resuelve en 11 minutos? Pues la comida lenta, muy desarrollada en Italia, con Carlo Petrini a la cabeza, preconiza cultivar, cocinar y consumir la comida a un ritmo natural y lógico. Y pueden ser cambios pequeños. Se tarda tanto en cocinar una buena pasta, como en esperar al motorista de las pizzas.
Si quieren verlo aquí está el video de una conferencia...
La pregunta es...
Estas realmente presente cuando quieres estar con tus seres queridos... trabajando, comiendo o haciendo el amor.... o vas a gran velocidad hacia otro lado?





























Habitemos pueblos chicos
Otro buen aporte de este estimado amigo. Salvaje me parece empezar a pensar en habitar pueblos chicos como Pisco Elqui de donde vengo llegando de una estadía de 4 días.
Falta iluminar esos territorios de banda ancha y nos empezamos a ir a practicar el slow and significant motion.